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Buenos recorridos

Cualquiera puede soltar veinte círculos en un mapa. Un buen recorrido es la diferencia entre una carrera que la gente recuerda y otra que simplemente termina. Nada de esto lo impone Checkpoint: son las convenciones en las que el deporte se ha puesto de acuerdo, y merece la pena seguirlas incluso para un entrenamiento pequeño del club.

Un buen recorrido plantea preguntas. Busca variedad antes que dificultad por sí misma:

  • Varía la longitud de los tramos. Una sucesión de tramos casi idénticos de 300 m es monótona. Alterna tramos cortos y técnicos con otros más largos que exijan un plan.
  • Cambia de dirección. Los tramos que van todos en el mismo sentido convierten el recorrido en una procesión y permiten que quien va perdido simplemente siga al de delante.
  • Cambia la técnica. Unos tramos deben premiar la lectura cuidadosa del mapa; otros, un rumbo de brújula directo; otros, una decisión rápida sobre por qué lado rodear un obstáculo.
  • Evita la marcha por caminos. Si todo el recorrido se puede correr por senderos sin mirar el mapa, es una carrera en asfalto con pasos extra.

Aquí no se lleva nada al bosque ni se cuelga de un árbol: un control es una coordenada y un radio de marcado, y el teléfono del atleta lo confirma. Eso convierte la elección del emplazamiento en todo tu oficio: debe ser no evidente, pero perfectamente localizable.

  • Pon el control en un elemento que esté realmente en el mapa y sea lo bastante distinguible como para que quien llegue reconozca dónde está, en vez de enterarse solo por la pantalla.
  • Cuida el radio de marcado. Demasiado generoso y el control se registra mientras el atleta aún va adivinando; demasiado justo y rechaza una navegación honesta. Ajústalo al tamaño del elemento y a lo que el GPS puede resolver de verdad.
  • Piensa en la cobertura antes de fijar un emplazamiento. Un control bajo dosel cerrado, al pie de un risco o en el fondo de un barranco puede dejar a alguien justo en el sitio correcto sin que pase nada: una injusticia que un control físico nunca tuvo.
  • No apiñes los controles. Radios de marcado que se solapan permiten que una sola posición valga por dos controles a la vez, y los círculos superpuestos hacen difícil leer el propio mapa.

Quien toma un rumbo correcto y confía en él debe ganar a quien da la vuelta larga por los caminos. Eso es una decisión del trazador, no una casualidad:

  • En los tramos largos ofrece al menos una ruta directa y otra más segura y más larga. Ajusta las distancias para que la navegación limpia a campo traviesa sea la opción más rápida: no por goleada, pero con claridad.
  • Los puntos de ataque —un elemento destacado justo antes del control— son lo que hace justo un control difícil. Asegúrate de que exista al menos uno.
  • Si todos los controles se alcanzan siguiendo una línea de guía —un camino, una valla, un arroyo, el borde del bosque—, la brújula no sale nunca y la destreza no se pone a prueba.

La seguridad está por encima de cualquier otro principio de esta página. Planifica para la ruta que la gente va a tomar de verdad, no para la que tú pretendes.

  • Como no hay nada que colocar, un recorrido entero puede trazarse desde el sillón. Ve a verlo de todas formas. Un atajo que parece inofensivo en el mapa puede cruzar el borde de un cortado, un frente de cantera, una carretera con tráfico rápido, aguas profundas o una vía de tren.
  • Si un atajo tentador es peligroso, quita la tentación: mueve el control o traza el tramo de modo que la línea peligrosa no sea claramente la más rápida.
  • Marca las zonas prohibidas —fincas privadas, cultivos, zonas de nidificación, terreno inestable— y señala expresamente los pasos cuando haya que cruzar una valla, un muro o una carretera.
  • Piensa en las condiciones reales en que se va a correr: al anochecer, con calor, un corredor solo sin nadie detrás.

Un solo recorrido rara vez sirve para todos. Un recorrido técnico de 12 km es un buen día para un orientador experimentado y un suplicio para alguien de doce años.

  • Todo lo que pase de 10 km merece compañía: duplica el recorrido y recorta la copia hasta una versión más corta y sencilla para quienes empiezan, para los jóvenes y para quien vuelve tras un parón. Duplicar deja el original intacto y reutiliza el mismo mapa y los mismos controles — y como no hay nada físico que colocar dos veces, una segunda versión apenas te cuesta nada.
  • Para quienes empiezan y para niños, mantén los controles sobre líneas de guía o junto a ellas, con tramos cortos y cada control localizable siguiendo un elemento hasta él. Con una ruta sensata basta: la elección de ruta viene después.
  • Para atletas avanzados, lo contrario: menos líneas de guía, tramos más largos, decisiones de verdad y emplazamientos que exijan precisión.

Nombra las versiones para que nadie tenga que adivinar cuál es cuál: Largo, Corto, Junior en el nombre del recorrido resuelve el asunto.

Un mapa es el trabajo de alguien y, a menudo, también su propiedad.

  • Usa un mapa que te pertenezca, que hayas hecho tú o que tengas permiso para usar. Los mapas de orientación están protegidos por derechos de autor, normalmente del club que levantó el terreno, y un club suele cederlos por una cuota pequeña o a petición. Pregunta antes.
  • Lo mismo vale para el terreno. El permiso para correr un evento en una propiedad es distinto del permiso para usar un mapa de ella, y los dos importan: la relación de un club con un propietario puede gastarse en un solo evento no anunciado.
  • Añadir tu propio trabajo de campo a un mapa base crea algo nuevo, pero no borra los derechos de autor de aquello sobre lo que construiste.
  • Acredita a quien lo cartografió y la fecha del levantamiento en el propio mapa. Un mapa desactualizado hace injusto un recorrido sin culpa alguna del atleta.

Una lista breve que merece la pena repasar:

  1. Cada control está sobre un elemento real, cartografiado y distinguible.
  2. Cada radio de marcado encaja con su elemento y ninguno se solapa con otro.
  3. Ningún control está donde el GPS vaya a fallar.
  4. La línea más rápida de ningún tramo cruza nada peligroso.
  5. La descripción del recorrido nombra los límites, los peligros y los pasos.
  6. La distancia y el desnivel son honestos y encajan con quien va a correrlo.
  7. Existe una versión más corta si el recorrido es largo o técnico.
  8. Tienes derecho al mapa y permiso para el terreno.
  9. Has estado allí en persona, o conoces el terreno lo bastante bien como para responder por cada control que hay en él.

Entonces publícalo. En Organizar eventos y crear recorridos tienes la mecánica, y en Entrenar por tu cuenta, cómo se encontrarán los atletas con un recorrido público.